miércoles, 30 de noviembre de 2011

“Rey del lomito” se corona en Yungay

·         A pesar de tener sólo 5 años, la Fuente Mardoqueo se alza como uno de los sitios más emblemáticos junto  a la peluquería francesa.
·         Su dueño procura ser el mejor en su especialidad y en el barrio asumen la importancia del local.

  Hace rato que Yungay está haciendo ruido. Además de los lugares clásicos como Yungay Viejo o la Peluquería Francesa, hay uno que paulatinamente asume protagonismo y que tanto dentro como Descripción: F:\DCIM\101MSDCF\DSC06044.JPGfuera del barrio está ganando popularidad: la Fuente Mardoqueo. Ya no es de extrañar que este restaurante que sólo vende sándwich y que lleva cinco años en el sector sea capaz recibir hasta 500 personas diarias.  A media cuadra de la plaza del “Roto chileno”, frente al Club de Abstemios de Chile, se encuentra el toque bávaro que a Yungay le hacía falta y que necesitó sólo media década para instalarse con una propiedad que pocos alcanzan.
   “Los mejores lomitos de Chile”. La frase pertenece al dueño de la fuente, Gustavo Peñafiel, quien muestra un orgullo tremendo al hablar del lugar. Se autodenomina “Don Mardoqueo” y asume no tener una verdadera competencia en el lugar. Lo mismo cree Adrían Acevedo, hombre que atiende un local de pollos asados a menos de una cuadra argumentando que “apuntamos a personas distintas”. Peñafiel asegura que su local tiene una importancia que trasciende a lo gastronómico. “Creemos formar parte importante de un barrio que se muestra como emergente, porque está renaciendo,  Yungay es un lugar que que día a día está creciendo y nosotros asumimos ese compromiso, es por eso que permanecemos siempre en contacto con la gente de Yungay”, dice el hombre con unos lomitos demás en el cuerpo.
   Juan Ulloa es dueño de la botillería “El Triunfo”, que atiende a dos cuadras del local, y no desconoce la importancia que recogido la fuente en el lugar. “Es que es un sito muy agradable, el lugar es simpático y vas generando amistades, si en realidad hay una gran cantidad de gente que se va repitiendo en la semana”, asegura el hombre de unos 40 años y que cuando anda “rajado” invita a su compadre de pega Carlos Muñoz, quien espera diariamente que su jefe se ponga con el almuerzo. “Obvio que me gusta que me invite, aunque le intente pagar no me deja así que hay que rezar pa’ que ande bondadoso” asevera un risueño y joven Muñoz. En lo único que reparan ambos, es en los precios de la fuente, aunque indican que en ningún caso es un impedimento para que el lugar valga la pena. “Si por un cuarto de la plata te comprai el mismo lomito en un carrito, la cosa es que aquí también te cobran por la gracia de lugar, que parece un museo” cuenta Ulloa, quien de pasada aprovecha de hacerle propaganda a su emergente botillería del sector. No es coincidencia, en todo caso, que muchos relacionen a la fuente con un museo, pues “Don Mardoqueo” confidenció que colecciona objetos como máquinas de escribir o cámaras hace 26 Descripción: F:\DCIM\101MSDCF\DSC06045.JPGaños y que se ha transformado prácticamente en un estilo de vida.
  Pero la Fuente Mardoqueo no es sólo un fenómeno como local gastronómico, también cumple un rol relevante  como un sitio capaz de atraer la atención de las personas y ayudar a que Yungay siga creciendo como barrio.  Pablo Osorio forma parte de entidad del barrio y entiende que lugares como éste “le suben el pelaje al barrio” y que si bien “es un poco caro y genera una cierta segmentación entre los residentes, es un sitio que se está consolidando y que nadie que viva o pase por acá desconoce”.  Fabrizio Cannepa forma parte de la asociación de locatarios y emprendedores del barrio y concuerda con Osorio. “El lugar es a toda raja y Don Gustavo, el dueño, representa la sangre “guachaca” de quienes viven en el barrio porque partió de la nada y ahora tiene tremendo local”.  También tuvo palabras, en todo caso, para los precios del lugar diciendo que “nadie puede negar que es de los lugares más caros de Yungay, pero no es el único que tiene esos precios y yo doy fe de que vale la pena pagar 3 lukas por comerse un lomito en la Fuente Mardoqueo”.



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